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miércoles, 20 de agosto de 2008

Desesperación

"A diplomat...
is a person who can tell you to go to hell in such a way
that you actually look forward to the trip."

Caskie Stinnett


Era de madrugada en un pequeño planeta que orbita una de las estrellas más jóvenes a las orillas de la galaxia de Andromeda. En el base KP-152 centro de radiotelescopios de ciudad Radiun para la exploración espacial un joven ingeniero cae estrepitosamente de su silla cuando se activa misteriosamente una de las alarmas de la computadora. Shigu que se encontraba de guardia en aquel momento se levanta a tropezones mientras intenta liberarse del respaldo de la silla que se le ha enredado en la camisa desfajada. Corre presurosamente y enciende el monitor de la computadora. Con un par de clics en el mouse abre algunas ventanas que le muestran la razón de la alerta.

08-15-354 05:23:45
Patrón de transmisión conocido.
Origen en la galaxia X-2536

Su mente no acababa de dar crédito a lo que sus ojos estaban leyendo. Todo indicaba a la posibilidad de que aquello fuera un signo de vida inteligente.

De inmediato toma el teléfono y marca el número de la doctora Tarbite para informarle del hallazgo. No puede encontrar palabras, intenta articular frases, palabras, pero solo consigue pronunciar un montón de monosílabos sin sentido. Entonces deja el teléfono a un lado, toma un respiro profundo y finalmente le dice: “¡Doctora, tenemos algo!”

Una hora después, el lugar estaba infestado de personas. Algunos de los mayores cerebros del país se encontraban reunidos en aquel lugar a la espera de resultados. La transmisión había sido breve, y había durando algo más de un minuto.

Finalmente los especialistas en comunicaciones terminaron de procesar la información recibida. Todo apuntaba a que se trataba de una transmisión de audio. Sin embargo los ingenieros se mostraban un poco atonitos por el contenido de la transmisión.

Entonces el Doctor Hikjo, director del instituto para la investigación interplanetaria, pidió que pusieran la transmisión en los altavoces.

El laboratorio se lleno de expectación mientras el ingeniero a cargo podía sentir el peso de las miradas en que se clavaban sobre él en medio del silencio.

El Doctor se adelanto y dijo: “Hoy día 15 del mes de Argoba, en este glorioso año 354 de la era Frehja, tengo el honor de anunciarles que estamos a punto de escuchar la primera señal de vida inteligente en otros mundos; y para ser más precisos en otras galaxias.”

Finalmente, volvió a iniciar la reproducción del archivo, y el sonido de la grabación lleno la sala.

“¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
A
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!


¡Ya no estén jodiendo!”


Silencio.

<<¿Eso es una señal de otro mundo?>> Pregunto alguien.

<<¿No habría un mensaje importante en él?>>

La discusión parecía que comenzaba a alzarse en tono y ánimos. Los grandes genios comenzaban a estipular sus teorías y algunos mencionaban las particularidades del lenguaje intergaláctico.

Finalmente se decidió que escucharían la grabación nuevamente para tratar de averiguar de qué se trataba.

El sonido estridente volvió a llenar la estancia para terminar con aquella breve frase que nadie podía descifrar. El silencio se prolongo un poco mas esta vez, cuando el joven Shigu se animo a abrir la boca para decir: “A mi me parece mas como un grito desesperado”


Cuatro mil millones de años atrás en un pequeño planeta a las orillas la galaxia X-2536, cuyos habitantes llaman Tierra. Un pobre individuo a veces conocido como Massú que ha sido llevado hasta los límites de su paciencia intenta desahogarse con un intenso alarido de desesperación ante la incoherencia del mundo que le rodea.

Termina con un suspiro que más bien parece un sollozo, y decid que será mejor irse a dormir.

martes, 29 de julio de 2008

Pa' mezclas extrañas.

"Aquel que causa daño a otros se daña a sí mismo;
Aquel que ayuda a otros se ayuda a sí mismo aún más.
Para encontrar el Camino puro, el Sendero de Luz,
Abandona la falsedad de que tienes un ego."

Buddha.


Kannazuki no Miko (神無月の巫女, lit. Priestesses of the Godless Month)

Mi mami solía decirme que si no tenía nada bueno que decir, mejor que no dijera nada. Sin embargo es necesario hacer una excepción esta vez. Creo que como todo buen ciudadano, es mi deber cívico hacer este comentario antes de que algo extraño ocurra.

No sé cómo le hice para ver esta cosa. Pero aun cuando no me arrepiento, pues como todo buen otaku hay que ver de todo, lo bueno y lo malo, porque si uno no ve lo malo, tampoco será capaz de distinguir lo bueno. Y conste que no soy muy exigente… Bueno… Intento ser tolerante y comprensivo.

Himeko-chan.

Comenzare citando una frase acuñada por algunos otakus hace algunos años. “No cualquiera puede hacer un buen anime de mechas”. Y con la experiencia uno aprende que no importa si hay acción espectacular, monstruos gigantes, o invasores del espacio. Simplemente se necesita talento, y un vivido concepto de mecánica, y definitivamente una buena historia (no importa que la excusa sea mala).

Desde mi perspectiva como akiba-chan cualquiera, la serie cuenta con una trama bastante dramática (demasiado). La protagonista principal, Kurusugawa Himeko (来栖川 姫子), resulta ser un personaje bastante cute; aunque su falta de autoestima solo llega a recordarme los peores días Ikari Shinji de Eva. El diseño del resto de los personajes está moldeado en una especie de círculo vicioso (o un cuadrángulo macabro) donde a casi todos parece que les ocurre algo (ni la vida real es tan dramática) y dejan muy poco espacio para el humor. En una percepción personal, uno esta tan abrumado por la deprimente situación de los protagonistas que cuando alguien intenta ser objeto de una broma, el aliviane resulta ser muy poco. En fin...

Cikane-san y Ogami-kun.

La historia se desarrolla alrededor de un triangulo amoroso que se deforma en una especie de polígono extraño y complejo. Tras miles de años los dioses de la destrucción, Orochi, han despertado y con ellos el mundo se encuentra una vez más sobre la delgada línea del destino que amenaza con romperse. Kurusugawa Himeko y Himemiya Chikane (姫宮 千歌音) son dos muchachas de preparatoria que han sido destinadas para convertirse en las doncellas del Sol y la Luna respectivamente, y su deber es detener a los Orochi para salvar a la Tierra.

En el camino Oogami Sooma (大神 ソウマ) , uno de los Orochi, resulta estar enamorado de Himeko y se convierte en su guardián personal; resistiendo al llamado del destino que le carcome las entrañas y devora su alma lentamente.


El diseño de los me recuerda bastante al diseño de mechas de Gundam. Y ya que lo veo con un poco de calma también a algunos robots de series clásicas como Raideen, e incluso algunos de los monstruos de series de acción live-action como los Power Rangers y Kamen Raider.

En general el trabajo en la música es muy decente, no me puedo quejar de él. La música resulta bastante agradable y bien lograda. El trabajo de animación también resulta aceptable, y para los que no prestan mucha atención a las cuestiones dramáticas hay un poco de fan service.


Por lo general no diría algo así, pero no recomendaría mucho esta serie como un elemento que no pueda faltarle a cualquier otaku. Aunque la historia me recordó bastante a Mai Hime, diría que el atractivo de esta serie está en el morbo de ver una serie de mechas con una relación un tanto lésbica.